Escuela de Bonsái David Quintana: Evolución de un buxus sempervirens

miércoles, febrero 22, 2017

La evolución de este mes es la de un buxus que en palabras del mismo David es "mi ojito derecho, uno más de la familia".



Tanto es así que sus alumnos más cercanos cuando le regalaron el logo de la escuela lo diseñaron usando este bonsái como elemento central.



Por mi parte lo habéis visto en varias ocasiones, las más recientes dentro de la sección Bonsáis que me encantan y la última cuando en julio visitamos a David y os hablé de la escuela por primera vez.

Algunos ya sabréis que en el verano de 2010 la desaparecida Bonsái Autóctono en su número 96 le dedicó un extenso artículo en el que David explicaba su evolución.




Cuando le dije que sería la próxima entrada de la sección y que si tenía fotos de los primeros años me remitió a la revista, además de eso yo he cogido algunas de su blog y luego, claro está, yo tenía bastantes de estos últimos años.



David recuperó este árbol alrededor de 1995, era su segundo árbol, llevaba por entonces 7 meses en el mundo del bonsái, en la foto que aparece a la izquierda de la primera hoja de la revista se puede apreciar lo joven que era, lo plantó en un recipiente amplio y  usó como sustrato grava fina de acuario para que drenara bien. 



Para él en aquel momento todo eran interrogantes, preguntas para las que no tenía respuesta. Siguiendo los consejos que había leído en sus libros, podó mucho la copa y aplicó una dosis de fungicida en el agua de riego para evitar enfermedades que pudieran afectar a las raíces.

En primavera el boj empezó a brotar por todas partes y empezó a abonarlo suavemente.
Cuatro años después el árbol estaba muy  fuerte, lo había trasplantado a maceta de bonsái y consideró que había llegado el momento de ponerse con el diseño. 



En ese tiempo David había empezado a asistir a los cursos de la asociación de Vitoria y seguía leyendo y releyendo todas las revistas y libros que tenía a su disposición. Eligió el frente, luego empezó con una rama que crecía vertical y la convirtió en jin, fue colocando con alambre todas las ramas restantes, ya habría tiempo de cortar. 



En unas jornadas de trabajo dió por terminado el trabajo aunque no estaba completamente satisfecho con el resultado y decidió hacer un nuevo jin.



Se dió cuenta que aunque el árbol estaba terminado todavía no se parecía a lo que él veía en libros y revistas, le faltaban dos cosas que rara vez había leído en los libros, le faltaban tiempo y cultivo, que las estaciones pasaran por él. Pasó diez años pinzando y trabajando el árbol, enrafió ramas para luego alambrar y colocarlas donde faltaban, no siempre con acierto, incluso estuvo a punto de perderlo, se dió cuenta que lo había cambiado demasiado  pronto a maceta de bonsái, en fin que aprendió a conocer el árbol y lo que este necesitaba en cada momento.




En 2008 lo presentó a la IV edición del concurso nacional del museo de bonsái de Alcobendas.



En 2009 nos lo enseñó en su blog, sin ningún alambre, la evolución desde el principio era increíble, es una muestra de que la paciencia y los trabajos hechos a tiempo dan sus frutos. 



En 2011, nos lo enseñó de nuevo en su blog, lo había pasado a maceta de entrenamiento porque el árbol presentaba síntomas de debilidad, estuvo dos años sin trabajarlo, el boj reaccionó estupendamente a esos dos años de vacaciones, y se plantó empezar de nuevo a prepararlo, se puso de horizonte la Tantai 2013.







Pero no tuvimos que esperar a verlo en la Tantai, ya en  noviembre de 2013 lo presentó en la segunda edición de Niemeyer en Asturias.



Y un mes más tarde, volvía a estar espectacular en  la II Tantai.



Aunque David se queja del trabajo que le da mantenerlo en ese estado, sobre todo las horas que le lleva pinzarlo, se nota que es un árbol especial para él. En julio le hice fotos,  muchas pero he seleccionado éstas.





Espero que os haya gustado.


Un abrazo


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