La colaboración de Gabriel Corral y Juan José Pardo: Hongos y cómo evitarlos con fungicidas y fitofortificantes.

lunes, noviembre 18, 2019

El sábado les había prometido a mis alumnos hablarles de hongos y como evitar que invadan nuestros bonsáis, así que recurrí a dos amigos que de este tema saben mucho, Gabriel Corral y Juan José Pardo y tan pronto como se lo comenté entre llamadas de teléfono y mensajes de Whatsapp, me han pasado una información que estaban preparando cada uno de su tema y que han estado encantados de que yo comparta con todos vosotros.


Phitium en ficus fotografía de Juan José Pardo

La información es amplia así que les he propuesto publicarla en tres partes:
-lunes: qué son los hongos y los fitofortificantes
-miércoles: cómo usar las propiedades fúngicas de los productos de Green Bite para prevenir 
-viernes: cómo usar los productos Lombrico como fitofortificantes. 

Las fotos de hojas afectadas por hongos me las ha facilitado Juan José Pardo, de las que le envían a él cuando le hacen consultas.

La idea de preparar esta información surge tras el Congreso Gallego de Bonsái  celebrado, como sabéis, en octubre de 2019  y la  ponencia de Juan José Pardo (técnico del jardín botánico de Barcelona y responsable del mantenimiento de la colección de bonsáis de ese jardín) sobre hongos, su identificación y sus tratamientos, y sus alusiones a los productos de la casa Green Bite, fueron numerosas las consultas sobre dichos productos, de gente que ya utilizaba alguno, gente que los acababa de conocer…

Conociendo los hongos (Gabriel Corral)


Los hongos dependen de los factores de humedad, y de las temperaturas para poder actuar. El % de humedad, las temperaturas máximas y mínimas y el tiempo necesario que se dan dichas condiciones para la germinación de los hongos, son factores a tener en cuenta cuando queremos plantear un programa de aplicación de productos anti hongos.

Valgan como ejemplo en algunos hongos,  las temperaturas de germinación de sus conidias (esporas asexuales), la  humedad relativa (que puede provenir de la lluvia, del rocío, del riego, de las nieblas.) y el tiempo necesario para que germinen; sobra decir que los días nublados, con niebla o una terraza a la sombra, favorecen estos factores:

-Aguado (Phytophtora spp): germinación entre 18ºC y 24ºC

-Botritis (Botrytis cinerea): germinación de 15 a 20ºC

-Cercospora (Cercospora beticola): condiciones óptimas de germinación  de 25 a 30ºC, (pero el rango de germinación va de 13 a 35ºC), con humedad relativa de 95%,  con estas condiciones bastan unas pocas horas, de seis a 8 para que germine el 90% de las conidias.

-Mildiu de la vid (Plasmopara viticola): germinación con temperaturas medias de 10ºC y lluvias o riegos, con infecciones secundarias en dos horas.

-Repilo (Fusicladium oleagineum): germinación de 8 a 24ºC, con un óptimo en 15ºC

-Septoria (Septoria tritici y S. nodorum): germinación de 10 a 15ºC humedad del 90%.

Todo esto quiere decir, que si durante el tiempo necesario para la germinación del hongo, algunos dos horas, se dan las condiciones de temperatura, de entre 7 y 35ºC y la humedad relativa de 70% en adelante (vamos a ser generosos), tenemos  las condiciones necesarias para que la germinación de los hongos comience. 

Así que si en tu patio, terraza, finca, parcela, invernadero se dan estas condiciones, tus bonsáis están en peligro.

En España tenemos diferentes climas, con temperaturas y humedades máximas y mínimas muy diversas, esto hace que en el mundo del bonsái, sea complicado, o más bien imposible hacer un calendario de tratamientos que valga para todos los climas; incluso en un mismo clima, las condiciones de una terraza orientada a sur, no tiene nada que ver con una terraza orientada a norte, una terraza en un ático poco tiene que ver con un patio resguardado de viento, sol…  y en una misma terraza las condiciones de este año no tienen nada que ver con las del anterior. (Si entendemos esto nos ahorraremos muchos problemas)

Septoria, fotografía de Pedro Castanheira

Fitofortificantes (por Juan José Pardo)

Los fitofortificantes son substancias que en el caso de los seres humanos serían los complementos vitamínicos, es decir, no son fitosanitarios convencionales.

Los fitofortificantes no pueden ser productos fitosanitarios (ni contener sus sustancias activas) según la definición de la Directiva 91/414/CEE y el Reglamento (CE) Nº 1107/2009,  tampoco puede ser un producto fertilizante o abono CE de acuerdo a la definición del Reglamento (CE) Nº 2003/2003 sobre abonos o el Real Decreto 824/2005, de 8 de julio, sobre productos fertilizantes o un biocida de acuerdo a la definición de la Directiva 1998/8/CE relativa a la comercialización de biocidas o el Real Decreto 1054/2002, de 11 de octubre, por el que se regula el proceso de evaluación para el registro, autorización y comercialización de biocidas. Favorecen el crecimiento y desarrollo de las plantas,  son capaces de mitigar, reducir o evitar daños mediante las propias características intrínsecas de las plantas, induciendo respuestas de defensa, tolerancia o resistencia frente a patógenos y a condiciones ambientales adversas (factores abióticos). 

El concepto de fortificante da un nuevo sentido a la lucha fitosanitaria, basándose en el conocimiento de establecer, a que un individuo sea capaz de desarrollar mecanismos de defensa contra los factores bióticos y abióticos, involucrados en los procesos fisiológicos de las plantas, además de aprovechar todo el potencial que la planta posee para defenderse.

El avance en el conocimiento de las bases moleculares que controlan las respuestas de defensa de las plantas ha permitido cambiar la teoría extremadamente simplista de que los mecanismos de defensa de las plantas eran poco específicos y de poca complejidad. Aunque las plantas están continuamente expuestas a un gran número de microorganismos, sólo unos cuantos son capaces de producir enfermedades.

Gimnosporangium

Esto es así porque las plantas a lo largo de su evolución han desarrollado, no sólo una sólida pared celular en hojas y vasos conductores, como sistema de defensa estructural o pasiva que dificulta la penetración del hongo, sino también de un mecanismo de defensa donde tiene lugar la síntesis de sustancias tóxicas para el hongo, como fitoalexinas y proteínas y que se activa sólo cuando es necesario.

Las plantas emplean una gran cantidad de señales originadas por los microorganismos que les permite reconocer el patógeno y establecer una respuesta de defensa. Este reconocimiento del patógeno tiene lugar gracias a proteínas receptoras que se encuentran en la pared celular de la planta. Cuando un microorganismo patógeno "aterriza" en la superficie foliar de una planta, produce una serie de enzimas hidrolíticas que degradan los polisacáridos de la pared celular de la planta, esta degradación trae consigo la liberación de sustancias, como quitinasas, que actúan degradando la quitina del hongo, que es a su vez reconocida por la planta como molécula indicadora de presencia del patógeno. Esta unión o reconocimiento mutuo es la base para establecer una respuesta de defensa adecuada y esta respuesta será tanto más eficaz cuando más rápida sea la planta de detectar la presencia del patógeno. 

Esta respuesta de defensa no solo tiene lugar en el sitio de la infección, sino que es capaz de establecerse en toda la planta de manera sistémica, de manera que en zonas donde no hay infección, la planta está preparada para un posible ataque.

La respuesta de la planta a una infección depende de muchos factores, pero está claro que cuando la enfermedad se desarrolla es porque la velocidad de respuesta es tan lenta que la patogenicidad supera la resistencia. Es en estos casos donde el uso de los fortificantes ayuda a las plantas a mejorar su respuesta de defensa y establecer un sistema de defensa sistémico, de acción preventiva y curativa.

  • Pueden competir con los patógenos por el espacio radicular (rizosfera) para los puntos de enlace en las raíces y por los alimentos. Algunos favorecen el desarrollo del sistema radicular y crean una barrera física y biológica frente a otros organismos no deseables, otros regeneran la flora microbiana del suelo, evitando el crecimiento de organismos perjudiciales, en especial nemátodos fitopatógenos compitiendo con ellos o aumentan el sistema radicular de la planta, favoreciendo la absorción de nutrientes.
  • Pueden actuar creando la resistencia inducida en la planta. Activan las defensas naturales de la planta, actuando como elicitores (moleculas señalizadoras cuando existe peligro), fortaleciendo su sistema inmunitario frente al ataque de patógenos o en condiciones abióticas adversas (“estrés”), lo que desemboca en plantas más resistentes bajo condiciones desfavorables.
  • Pueden actuar como barreras físicas para evitar la penetración de plagas o enfermedades en las plantas.
  • En otros casos, pueden activar más de un mecanismo a la vez.
Phomopsis en sabina, fotografía de José Antonio Matas
                             
Dentro de los fitofortificantes encontramos productos:
  • Orgánicos (p.e. extractos de plantas, ácidos húmicos, productos o subproductos de origen animal).
  • Algunos microorganismos.
  • Inorgánicos.
  • Ceras
Una característica predominante de la cual se debe ser consciente al utilizar un fitofortificantes es que son efectivos si son aplicados antes de que haya ocurrido la infección de la planta por el organismo patógeno, es decir, como tratamientos preventivos.

Es difícil utilizar un fitofortificante como medio de control de una plaga o enfermedad cuando ésta ya se ha establecido en la planta  y deben considerarse como un medio para el tratamiento preventivo.

Estos productos se fabrican en base a sustancias naturales o elicitores como: extractos de plantas, jasmonatos, quitosano (Biorend), carbohidratos, vitaminas, algas, aminoácidos, extractos microbianos o sustancias similares, las cuales pueden actuar eficazmente contra factores bióticos (control de enfermedades fúngicas, plagas, nematodos, etc.) y factores abióticos (estrés por salinidad, estrés hídrico, temperatura, luminosidad, etc.,). 

En la actualidad el uso de estos productos, aislados o juntamente con compuestos y sustancias químicas convencionales (fosfitos y sustancias nutricionales), es adecuado para la lucha integrada, ya que permite la optimización de las dosis de los fitosanitarios dotando a la planta de un estado sanitario mejor. La utilización aislada de estos productos en algunos casos evita la aplicación indiscriminada de productos fitosanitarios tradicionales dañinos para el medio ambiente, ya que no dejan residuos en los cultivos y por lo tanto constituyen una parte esencial de la agricultura actual convencional, integral y ecológica.

Septoria, fotografía de Pedro Castanheira
Espero que esta primera parte os haya resultado interesante.

El miércoles aprenderemos a usar Biorend, Recubre, Sulfatoydio y Sulfatoyeska, como tratamiento preventivo por sus propiedas fúngicas, y sabremos como los usa Gabriel en su colección.

Un abrazo






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