Inspira bonsái 2019: El jefe y yo.

miércoles, abril 24, 2019

Hoy es el turno de José Antonio Matas y Ángel Conejero, el año anterior tuvieron mala suerte con el pino que les tocó, sin duda el árbol más complicado de todos, en  esta ocasión, les tocó una sabina en un principio más fácil de lo que luego resultó ser. 



Se dispusieron a trabajar, había que limpiar la madera y el verde, aplicar liquido de jin y luego con todo esto hecho ponerse a alambrar.


 
 

 



 
 






En unas horas empezó a tomar forma.




 






Por la tarde, eligieron una maceta y allí mismo la trasplantaron.











Parecía que estaba terminada, pero Angel seguía dándole vueltas.


Decidió que para darle más movimiento a la parte final iban a separar la vena viva de la muerta. Y se dispusieron a hacerlo, tenaza grande, y mucha paciencia, Ángel controlaba la madera mientras José Antonio iba usando la tenaza para desgajar la madera, con calma, controlando que todo fuera bien y que la división se hacía por la parte correcta.






























Para evitar desgajos imprevistos sujetaron con un  alambre a modo de torniquete la zona donde todavía estaban unidas.




Una vez satisfechos con el resultado, Ángel se dispuso a darle los toques finales.



Os pongo con unos detalles de la sabina.






Llegó el turno de las explicaciones:

"Al principio creímos que por su carácter iba a ser sencilla, pero cuando nos hemos puesto a trabajar sobre ella hemos visto que tiene una serie de complicaciones: ramas muy cortas, casi todas las que se podían usar estaban unidas a la madera muerta, lo que hacía que fuesen muy rígidas y muy difíciles de trabajar, de llevarlas donde nos gustaría, nos hemos obligado a tener que abrirlas para colocarlas y que nos permitiera hacer un diseño que o fuera plano, las ramas para arriba eran muchas y hemos optado por eliminarlas, como toda sabina que no se ha trabajado nunca, ha requerido mucha limpieza de brotes de ramas secas. En un primer momento, la planta marcaba un estilo para trabajarla en cascada, hemos dejado ramas que no me gustan pero era necesario para no hacer sufrir demasiado a la planta, con un buen cultivo y un buen abonado con el tiempo será un buen ejemplar, lo tiene todo para ser un buen ejemplar. 

Hemos elegido el tiesto pensando en que no destaque sobre sobre el árbol, que sea sobrio. En el trasplante hemos visto que tenía un buen pan de raíces, no las hemos tocado, la idea es que con un buen cultivo y un buen abonado, aparezca nuevo verde para sustituir las ramas que hemos dejado de forma provisional"



Y  aquí tenéis al tandem de El jefe y yo, se entienden de maravilla y me ha gustado muchísimo verles trabajar juntos.


Como ya os conté, el premio ABE-Inspira  de este año ha sido para ellos, aunque José Antonio no se lo podía creer.



Un abrazo


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